miércoles, 5 de septiembre de 2012

"Porque cuando yo..." El manual infaltable de toda mujer.-

Siempre me resultó incómodo entablar conversaciones con otras mujeres. No todo tipo de diálogo, sino la conversación en la que una está indecisa sobre lo que tiene que hacer o cuenta una experiencia muy personal. Más allá de mi problema existencial por el cual la mayoría de las veces busco la aprobación del otro, hay como una carga de verdad absoluta en las palabras de la otra persona que me abruma un poco. A veces me enerva (qué raro viniendo de mí, no?), otras me desquicia, y en otras me apichono. Sin embargo, después de mucho pensarlo y con ayuda de mi psicóloga (la humildad ante todo), llegué a la conclusión que es una característica del género femenino. Cada vez que una mujer cuenta sue experiencia es LA experiencia. Para nosotras no hay certezas hay verdades irrefutables porque "así me pasó a mí". No sé si será por la pasión que le ponemos a las cosas, o la carga emocional con la que vivimos cada experiencia, o si no soportamos algo distinto, o no podemos empatizar. Y pensandolo aún más (si ven humo, chicas, es mi cerebro) fui más allá y quizás los problemas que vemos día a día entre maestros y madres también tengan que ver con ésto. Lo que yo creo para mi hijo o mi alumno es LO mejor. Creo que las madres tienen un master en demostración del manual. Sin embargo, no todas usan el manual de la misma forma:

  • La arrogante sabelotodo: "Yo no tuve ninguna náusea, eso de las náuseas es psicológico." Yo le agradezco muchísimo a esta chica por contarme su experiencia pero le voy a tener que informar que lamentablemente en mi caso no funcionó. Que me disculpe pero psicológicas las bolas!!!! Semanas mentalizándome "ya se va a pasar, no tenés náuseas" y tranquila respirando hondo iba a hacerme el desayuno y no llegaba a poner el agua caliente en la taza porque tenía que salir corriendo al baño, en el mejor de los casos. Este tipo de mujeres no aceptan tu experiencia como válida porque sencillamente a ellas no les sucedió.
  • La que opina con buena onda pero te impone su opinión: "Yo no comía milanesas de soja, pero no sé si vos querés..." Estas me dan culpa, me da miedo decirles "pero a mí el obstetra me dijo otra cosa", porque lo dicen con tanta convicción que me da cosa contradecirlas. Son como las mamás que te dicen "yo no lo haría pero vos ya sos grande, sabés lo que hacés". En realidad, es no lo hagas. Es la imposición disfrazada de libertad para que suene más lindo.
  • La resentida: "Estas mujeres de ahora! Yo trabajaba, era ama de casa, vivía a 2 horas del trabajo y nunca me quejé." "Hay que dar la teta, las mujeres ahora son un desastre." Este tipo de mujeres me parece que son unas resentidas. Perdón si ofendo a alguien. Pero creo que detrás de ese poder supremo de haberlo hecho todo se esconde una frustración tremenda por no haber podido hacer algo distinto y una envidia terrible. No se puede hablar tan livianamente sobre lo que le pasa a los demás, sin saber cómo vive y en qué situación está cada persona.
En fin, así llegué a la verdad nº4: Un día te despertás y te das cuenta que sos padre y que hacés lo qué podés pero siempre pensando en lo mejor para tus hijos. Gracias, gran señor! (Tenía que ser hombre, obvio)

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