miércoles, 4 de septiembre de 2013

viernes, 16 de agosto de 2013

Nuestras primeras separaciones.-

Como les conté en la entrada anterior, ya comencé a trabajar. La verdad las dos primeras semanas estuvieron muy bien. Volvía a casa con energías renovadas a pesar del cansancio y todo lo que quedaba por hacer: ocuparse del gordo, jugar con él, preparar la cena, el almuerzo para el trabajo, atender algún llamado, hacer compras y la lista nunca termina. Sin embargo, lo hago con placer. Como nunca me había sentido. Porque sé que llego y está ahí para dejarse llenar de mimos y besos, y sentir su calor, la suavidad de sus manos, sus gritos ensordecedores para llamar la atención.
Pero esta semana fue la más dificil de todas. El domingo hubo elecciones nacionales y me tocó ser presidente de mesa. Nunca había estado 12 horas sin él. Mi marido vino un ratito a la mañana y me agarró de sorpresa. Lo ví al gordo y se me hizo un nudo en la garganta. Quería dejar todo y abrazarlo. No pude así que ví como se iban y seguí con mis tareas. A mitad de la tarde le di la teta. Y después lo ví recién a la noche. La jornada pasó rápido. Por suerte no tuve tiempo para pensar ni extrañar. Pero ya el martes no podía más. Quería quedarme en casa con él. Sentía que se me desgarraba el corazón. Sabía que ese día iba a tener su primer almuerzo y yo no iba a estar. Me aguanté, me comí los codos, me guardé las lágrimas y seguí adelante. Luchaba para darle la dosis justa de mimos y atención y no quebrar su rutina.  Quería que duerma con nosotros, no aguantaba más. Pero me hice fuerte y no lo hice. Pasó el martes. El miércoles me empezé a sentir muy congestionada y finalmente, el jueves me levanté con angina. Creo que ahí se me derrumbaron todas las fuerzas. Mi marido me sugirió llevarlo a lo de mi suegra para que no se contagie. Pero les juro que no podía. Sabía que debía evitar el contacto pero aunque sea quería escucharlo. Solté todas esas lágrimas y esa angustia que tenía guardadas, y me concentré en ponerme bien. Todavía trato de no estar muy cerca de él y sigo los consejos del pediatra. Pero esas sonrisas me ayudaron, un montón.
Estas separaciones me matan. Sin embargo, me di cuenta de lo fuerte que puedo ser también y de cuánto amor siento por él. Ahora sólo me queda curarme por completo para llenarle esos cachetones de besos.
Les dejo una foto de los cachetones así pueden entender mi debilidad por ellos :)


sábado, 3 de agosto de 2013

Vuelta al trabajo y nuevos horizontes.-

Después de 6 maravillosos meses junto a mi pequeño, volví al trabajo. Todo un cambio, un nuevo orden, más adaptaciones. Cuando creíamos tener todo bajo control y ahora que Chiquitín ya no es tan chiquitín y pudimos tener un respiro, vuelta al ruedo! Debo admitir que afortunadamente todo salió mejor de lo que esperaba. No sé si salió mejor porque tuve un par de novedades desalentadoras respecto al sueldo y tuve una situación complicada con un alumno, pero así y todo me sentí mejor de lo que esperaba. Extrañé pero me la banqué. Me involucré emocionalmente pero no dejé (hasta el momento) que la locura cotidiana me arrastrara. Pude manejar bastante bien mi TOC hogareño (aunque admito que mi madre y mi suegra han metido mano en el asunto jaja). A decir verdad, fue un buen comienzo. Fue un empezar de nuevo desde otro lugar, reconociendo mis limitaciones y responsabilidades, viendo a mis alumnos desde otra cara del prisma, más paciente, sabiendo que no puedo cambiar el mundo, recordándome que no debo ser fatalista e intentando no ahogarme en un vaso de agua, tratando de no abarcar más de lo que puedo y pensando que en casa está esperándome lo más importante que tengo en esta vida: mi familia. Me entristece un poco que todavía no me reciba con una fiesta y que mi ausencia parezca pasar desapercibida para él, pero a la vez me alegra y me alivia saber que él está feliz, que no lo estoy criando para que dependa de mí. Al mismo tiempo, sé que se viene un cambio para el próximo año. Seguramente cambie de trabajo para estar más cerca y no tener que andar pidiendo que me lo cuiden. Para mí es muy difícil dejar ese lugar donde me formé, donde crecí y me di todos los tropezones posibles pero que también me dio mucha satisfacción. Paradójicamente mis compañeras más cercanas están en un proceso parecido y eso hace menos duro el camino.
Mucha tela para cortar, mucho movimiento, mucho cierre. Como dijo una amiga estos pequeños le dan un nuevo significado a la palabra caos. Es el caos más hermoso de mi vida...

jueves, 18 de julio de 2013

Aprendiendo sin parar.-

Cuando escribo el título de esta entrada, lo primero que se me viene a la mente es todo lo que mi nene está aprendiendo. Es una esponja. Cada día nos sorprendemos de todo lo que hace este chiquitito. Sin embargo, la que más está teniendo que aprender soy yo. Cuando pienso que todo está bajo control, sale algo nuevo y a adaptarse de nuevo. Y no saben lo que me cuesta! Hoy me di cuenta o me hicieron dar cuenta mejor dicho que hay algunas premisas que no debo olvidar ante cada nuevo día:

-No hay que dar nada por sentado. Lo que hasta ayer funcionaba, hoy puede dejar de hacerlo. Ese videito que lo atrapaba probablemente ya haya dejado de gustarle. La flexibilidad ante todo. (Mi ser estructurado la está pasando muy mal.)

-Cada vez que se duerma y te sientes en la compu o agarres un libro, antes DESCONECTA EL TELÉFONO. Es infalible, parece que estuviera en un reality y cuando me dedico dos minutos a hacer algo para mí, escucho la músiquita del inalámbrico.

-Los chicos son una caja de sorpresas. Los planes siempre son en condicional.

-No todo tiene una razón. Cuando mi hijo cambia de conducta, me agarra una desesperación en la que entramos en una crisis conjunta. Quizás es sólo un mal día o se viene algún cambio.

- Y lo más importante, aunque nos sorprendamos de sus proezas y habilidades, todavía es un bebé de 6 meses que apenas tiene conciencia de sí mismo y como puede se comunica. Muchas veces ni él sabe lo que desea o lo que le pasa.

Aunque parezca una pavada, todas estas cosas juntas día a día por momentos, son agobiantes. Lo bueno es mantener el eje, no corrernos del camino e ir adaptándonos a sus necesidades.

Buen fin de semana y gracias por leerme!

viernes, 5 de julio de 2013

Coming back!

Y aquí estoy, nuevamente!!! No sé cuánto hace que no escribo...puff. Meses, seguro! Tenía abandonado este espacio que tanto bien me hizo durante mi embarazo. Entre los quehaceres de la casa, mi Chiquitín, mis intentos superfluos por tratar de leer una saga (a mí sola se me ocurre!!!), un poco de estudio para cuando vuelva a trabajar, las visitas, mi marido, la adaptación, la teta, los pañales y la mar en coche, de un día para otro dejé de escribir. Y en parte también porque me siento tan llena, tan feliz, tan completa que pocas eran las cosas que se me ocurrían para relatar. Y generalmente mis relatos son quejas. Este fue mi espacio de catarsis ante mi revolución hormonal durante 9 meses. Y me sentí perdida, sin nada que contar. No sabía o, mejor dicho, no sé muy bien cómo poner en palabras tanta felicidad junta. Demás está decir que tomarme un momento para mí no sólo se complica por el nene sino porque me cuesta permitirmelo también. 
Sin embargo, estaba tratando de dormir la siesta con mi gordo y mi marido, que está de vacaciones (Gracias, Dios!), y daba vueltas, vueltas y me dije: Sí, tengo muchas cosas que contar. Buenas, malas, divertidas. Y pensé: Es momento de hacer justicia. Debo retomar ese espacio. Y bue, aquí estoy. Sin saber muy bien qué contar o por dónde empezar, pero recuperando un espacio. Algunas de las cosas que solía hacer antes que mi pequeñín se adueñara completamente de nuestras vidas. 
El gordo ya está por cumplir 6 meses. Unos increíbles meses. Del primer mes, tengo vagos recuerdos y sensaciones. A decir verdad, no entendía nada. A mi mente vienen estas palabras: calor, cansancio, confusión. No me voy a olvidar nunca de cómo transpiré ese Enero! Y de todas las veces que transportamos el colchón al comedor para aprovechar el aire acondicionado. Pero todo se fue poniendo más lindo a partir del segundo mes. Ya estaba más acomodada, un poquito más aliviada. Aunque los cólicos de mi bebé eran un problema, ya tenia más idea de qué hacer con esa bolita que tenía entre mis brazos. En el tercer mes, tiré la toalla y pedí ayuda a mi madre y a mi suegra (dos divinas totales). Me había resistido, quería hacer todo sola (los que me leen de antes saben lo testaruda que puedo ser), pero despertarme cada 3 horas hacía tres meses, me estaba aniquilando. Pero bueno, necesitaba demostrarme a mí misma que podía. Debo reconocer que fue un alivio, comenzé a disfrutar más del gordo y de mi marido también. Esas visitas semanales fueron no sólo una ayuda sino una compañía inmensa. Las esperaba no sólo para que poder ocuparme de otras cosas sino para charlar, para compartir un mate, dudas, una palabra de aliento, un mimo. Dos grosas a las que mi hijo ama profundamente. Y a partir de ahí también empezaron las morisquetas del gordo, las fotos a mi marido con las hazañas logradas. Las visitas con otros bebés de su edad. También tengo a mi lado a mi amiga que tuvo a su nena con unos días de diferencia. Hasta hace una semana teníamos un día en la semana en el que nos juntábamos con los peques e intercambiabamos experiencias. Y así profundizé un lazo, encontré una par con la cual compartir experiencias, dudas, culpas, risas. Y así llegó el cuarto mes, en un abrir y cerrar de ojos. Comprando ropa, acondicionando la casa, sacando al nene de nuestra habitación, empezando a dormir 5 horas de corrido, retomando fútbol. Volví a jugar en Ferro Fem y así encontramos con mi marido una actividad que nos une. Son un grupo de personas maravillosas y mi marido un genio enseñándome tácticas, buscándome videos. Muy divertido todo. Soy un queso pero la paso genial. Y acá estamos cursando el quinto mes, preparándome para volver a trabajar en tres semanas y a dos semanas de arrancar con la comida. Va a ser duro volver pero como siempre nos vamos a ir adaptando.
Y en pocas palabras, eso es todo. Cambio tras cambio, bellos momentos por doquier, dudas también.
Prometo volver prontito.-

martes, 12 de febrero de 2013

Chau Carnaval, Hola Maldita semana.-

Hoy mi post no es muy florido que digamos. De color tiene gris. No es que haya pasado nada malo, pero yo me siento así. 
Después de estar cuatro días juntos los tres por el feriado de Carnaval, mi marido vuelve al trabajo y arranca una temporada de tres semanas en las que va a estar fuera de casa por catorce horas. Tiene que cubrir un puesto y el horario es de 6 a 18. En dinero nos beneficia, claramente. Son horas extras que económicamente nos viene bien. Sin embargo, estos cuatro días se fueron volando en visitas, pañales, sueño, limpieza y charlas. Si yo estoy así, no me quiero imaginar lo que siente él. Amo esta familia que armamos. Me hacen tan feliz! Todo el tiempo que pueda pasar con ellos me parece poco o insuficiente. Espero el fin de semana con desesperación para poder estar juntos y disfrutar de nuestra familia. 
No es que no pueda sola o que nadie me ayude con Pirulino. Pero me cuesta no estar los tres juntos. Mi marido es una pieza fundamental en esta familia. Nos protege, me enseña, me hace fuerte y siempre está al pie del cañòn para ayudar en lo que sea.Soñamos juntos, volamos alto aunque haya algùn tropezón. Me gustaría ser tan fuerte como él. Pero hago lo mejor que puedo!

A respirar hondo y adelante :)

sábado, 9 de febrero de 2013

El dilema de la teta.-

Pirulino ya tiene 20 días. Los 20 días más hermosos, agotadores, felices y agitados de mi vida. Pasó de todo. Un camión pasó. Un camión cargado de emociones, decisiones, aprendizajes y felicidad. Hasta ahora nunca nada ni nadie había logrado desenroscarme de mi maremoto de pensamientos y preocupaciones diarias (yo sé que mi marido debe pensar que eso no cambio, pero yo creo que sí, carajo!). Sin embargo, él logra que el cansancio, el agotamiento y mis enojos se desvanezcan por completo cuando se refleja paz y tranquilidad en su carita cada vez que duerme o nos regala una sonrisa. Siento que hasta ahora me hice problema por tantas pavadas! Tener un hijo me dio paz mental. Sí, aunque llore por momentos, sienta culpa o crea que no rindo todo lo mejor que podría rendir. Lo único que turba mi paz mental es la teta. La bendita y alabada teta.
Como siempre me pasa, voy contra la corriente y me pasa todo lo contrario de lo que dicen los libros. En uno de ellos leí lo siguiente: "Amamantar brinda sensación de relajación, debido al efecto de la hormona Prolactina segregada durante la lactancia." Que los autores me disculpen pero amamantar me hizo descubrir la poca paciencia que tengo y que ya no nos regimos por horarios convencionales, sino por "horarios teta". Nunca pensé que dar la teta fuera tan desgastante. Este chico no sòlo succiona leche, me chupa energía con cada toma. Convengamos que toma cada dos horas y algunas veces está tendiendo a tomar cada tres o cuatro horas. Como me dijo una compañera de trabajo, para los varones la teta es una ensalada, mientras que la leche comprada es un bife con fritas. Y tiene razón. Por suerte de noche toma cada tres ahora porque ya no daba más! 
Lo más confuso de todo este asunto de la teta y el provechito (el provechito es mi pesadilla) es cada cuánto y por cuánto tiempo. Algunos dicen a libre demanda (en mi caso, cada hora y media ponele), otros me dicen que subió mucho de peso así que cada tres. Después algunos doctores dicen que la teta tarda en llenarse nuevamente una hora y media y otros aseguran que siempre hay. La verdad me volví loca y como acá es verano, es dificilísimo conseguir un pediatra de cabecera porque todos están de vacaciones y los que no se fueron, están atestados de gente. Después, me dieron una dieta para producir más y mejor leche. Una dieta que imagino puede hacer Angelina Jolie con su séquito de criadas acunando al niño, limpiando la casa, haciendo las compras:
-Tomar 4 lts de líquido por día.
-Tomar granola dos veces al día.
- 4 comidas diarias y misma cantidad de colaciones.
-Ingerir levadura de cerveza.
- (Esta es mi preferida) Dormir una siesta entre las 20hs y 21 hs.
Lo intenté, pero me fue imposible acordarme de todo y a la vez, hacerme cargo de la casa y de Pirulino. Por ende, fui probando, intenté armarle una rutina, lo dejo como máximo 20 minutos en cada teta y parece que va resultando. Ya no regurgita tanto y le cuesta menos hacer provechito (mi hijo NO eructaba y menos cuando quedaba frito después de la toma). 
Por lo tanto, la leche materna es saludable, rica y tiene el equilibrio justo de nutrientes. Es lo mejor. Y es reconfortante saber que tu "producción" alimenta tan bien a tu hijo. Ahora...a mí no me relaja (soy inquieta) y el culto a la teta me pone un poco nerviosa cuando viene de aquellos que nunca amamantaron. Y sí! Tengo derecho a quejarme también, no? Aunque elija amamantar. Las tetas chorrean, duelen, arden y ni te cuento a la noche cuando estás dormida!
Peeeeero... saben qué? Todo este bendito dilema de la teta se esfuma en un segundo cuando lo veo sonreìr, llenito y con el orgullo de saber que el esfuerzo rindió sus frutos.

No se vayan sin comentar!

domingo, 27 de enero de 2013

Y llegó mi Pirulino...3.300kg de puro amor.-

Y por fin, llegó el momento luego de 9 meses de espera. Ese instante tan ansiado durante tantos meses. Y como no podía ser de otra manera lo hizo de forma triunfal y protagónica...Así arribó al mundo mi Pequeño Dragoncito (según el horóscopo chino, tengo un niño dragón que le gusta imponerse y eso quedó clarísimo!). Paso a contarles.
Hace mucho tiempo mi marido y yo teníamos ganas de ir a ver un musical. Nunca habíamos ido a ninguno. Por falta de tiempo, dinero, por olvidarnos de algún estreno y otras excusas siempre perdimos la oportunidad de ir a uno. Justamente el 16 de enero se estrenaba "El Retrato de Dorian Gray" y como el obstetra me dijo que todo estaba muy tranquilo decidimos arriesgarnos y sacar las entradas para el viernes 18. Yo cruzaba los dedos para que nos deje llegar a la fecha. Y como imagino se habrán dado cuenta mi chiquitito (fiel a su estilo de estrella Hollywoodense) decidió elegir ese preciso instante, a la hora que justo empezaba la obra para salir de su caparazón. Comenzé con dolores a las 18 hs pero como no eran muy fuertes y ese día justo había ido al obstetra y no me dijo "Hija mía, estás por parir", yo le dí para adelante. Antes de la obra nos encontrábamos con mi papá a tomar un café y, ni lerda ni perezosa, le di las instrucciones de lo que tenía que ir a buscar si no llegábamos a estar en casa cuando entraba en trabajo de parto (viva la piba, eh?). Ya a las 20hs empezé a sentir contracciones bastante fuertes y seguidas e inclinarme hacia adelante se estaba tornando una tarea algo difícil, pero siguiendo con mi testarudez, me dije "Hasta que no se cumplan las dos horas de contracciones cada 5 min como me dijeron en el curso, yo no me muevo de aquí." Y así partimos al teatro. Cuando vi las escaleras para subir a la platea, confieso que casi más me muero pero las subí, me senté y le dije a mi marido "Empezemos a controlar las contracciones." Él sacó su celular, encendió el contador de contracciones (estaba todo fríamente calculado, por si no lo notaron) y mientras mirábamos la obra, yo veía que las contracciones eran cada dos minutos. Hasta que a las 22hs tomé coraje y dije " Vayamos ahora porque más tarde no sé si llego a bajar las escaleras." Nos tomamos un taxi y partimos hacia el hospital. Yo sólo rogaba porque no fuera una falsa alarma porque no me quería ir con esos dolores a casa o pensar que podía ser mucho peor. Llegamos, y en cuanto me pusieron el monitoreo y me revisaron, el Pequeño Dragón dijo "Acá me quedo yo." Me internaron a las 00, traté de respirar como pude, tranquilizándome lo más que podía. Mi marido no podía más de verme sufrir pero yo quería ser fuerte y hacer las cosas bien. La última hora fue terrible. Quería evitar gritar para no parecer una loca desquiciada pero ya no me podía contener. Temblaba del dolor cuando me revisaron por última vez. Y por fin la doctora dijo " Ya está viniendo el anestesista para darte le peridural. Te rompo la bolsa y vamos." OH SI!!!!!Juro que esos minutos hasta que llegó el anestesista, no aguantaba más. Pensé que no iba a poder. Terminé mordiendo a mi marido en la panza ( no sé cómo hice) y gritando Perdón, perdón!!! A todo esto, él estaba llorando a moco tendido o aguantaba. No recuerdo muy bien. Me vinieron a buscar y a las 3.20 se terminó el dolor. Estaba tan agotada que me quedé medio dormida apenas me sentí más aliviada.Y ahí en unos 10 pujos (calculo), salió mi Pirulino a las 4.06. Todo peludito, violetita, y llorando como un desquiciado. Y esucharlo llorar fue lo mejor que me pasó en la vida. Ya estaba tranquila. Tenía pánico de que no pueda respirar. Lo ví, nos dimos un beso con mi marido y allí partieron mis dos reyes. Cuando llegué a mi habitación, los vi juntitos. Mi Pequeño Dragón estaba en brazos de su papá y a él se lo veía tan seguro. Y ahí supe que no me había equivocado. Que había elegido al hombre apropiado, que se la bancó a mi lado, que nos daba esa seguridad que uno siempre intenta lograr como familia, que sufre y ríe con nosotros. A los días me di cuenta que el dolor, las quejas, el cansancio, los comentarios inapropiados, los pensamientos retorcidos, PREocuparse tanto pasa a segundo plano. Cuando lo ves reir, cuando hace alguna mueca, cuando lo vestís, incluso cuando te agota, este pequeño ser me daba una paz mental inexplicable. Quizás empiezen otros problemas, pero otros con seguridad se acaban. El sentido de la vida te cae por completo en un segundo. 
Como dice Jorge Drexler, al final del camino, nos daremos cuenta si valió la pena lo vivido.
Definitivamente, sí.

miércoles, 16 de enero de 2013

Anidando.-

Ya no queda mucho más por decir. Anido, empollo (como llamo yo a este etapa) tranquila en casa. Hay días mejores, hay días en los que parece que me hubieran desactivado. Ya no se me da por salir tanto y la verdad, la paso fenomenal en mi hogar. Limpio, ordeno, miro una película, cocino (se me dio por incursionar en las artes culinarias), leo un libro leeeeentamente porque la concentración se me debe haber ido a pasear y yo no me di cuenta, charlo con alguna amiga, con mi familia. También me divierto con las apuestas hechas por la fecha de nacimiento. Siento las pataditas cada vez más suaves de mi pirulo. Hago baños de inmersión. Duermo siestas sin despertador.  Trato de ponerme linda aunque esté en casa porque necesito verme al menos un poco elegante. Y todo eso me inspira. No sé cómo pero me da energías en esos días tediosos, con calor, en los que me siento pesada y le pido a gritos a mi hijo que salga de una vez.
Hoy me acordaba de una frase que decía algo así como "La vida está allá afuera." Y no sé, si está allá afuera, a la vuelta de la esquina o a miles de kilómetros. Está donde nosotros queremos que esté. En un rincón de la casa, en un momento del día, en una sonrisa, en un comentario, en un llamado, en un gesto, en hacer algo que nos guste. Y seguramente la vida no estará siempre en el mismo lugar o tendrá el mismo significado a medida que crecemos. En algún momento de mi vida estuvo en las noches con mis amigos aprovechando cada oportunidad para conocer gente y lugares nuevos. En otro estuvo en mi carrera. Hoy está acá, en mi hogar con mi marido, con mi hijo y con todo lo que se viene.

"La vida no es lo que crees, sino lo que creas." 
Nunca más cierto.

Miércoles Mudo: Panzeando!


miércoles, 9 de enero de 2013

Reordenando neuronas.-

Ya creo que en gran parte he superado las incomodidades físicas y las ciruelas disecadas han hecho un gran aporte. Ya queda nada. La nada misma. 20 días como máximo? Según mi obstetra, está todo muy tranquilo y él está perfecto. Sigo rodando como tortuga por momentos o quedo encallada como una ballena en el sillón al llegar la noche pero son sólo momentos. Y en parte, una ya se acostumbra a estas "delicias" del embarazo. Baño con sal moderado, mucha fruta y a pedir ayuda cuando el cuerpo no responde. Ahora queda el cerebro. Mi bendito y preciado órgano que hizo una regresión a los primeros asquerosos y tan cansadores meses del embarazo...
Tengo una mezcla de sensaciones (y situaciones) que me hacen pasar del llanto a la risa, de la ira a la comprensión, y así podría seguir hasta que mi hijo tenga 8 años por lo menos (y hasta que el santo de mi marido respire profundo por décimacuarta vez, me miré y me diga "A ver, gorda..."). Básicamente, siento que en algún profundo lugar de mi existencia, estoy acomodandomé o preparándome para este nuevo rol que todavía no empezó. Y obviamente, como mi mente es tan intricada lo manifiesta de una manera sutil desviando la atención hacia lugares que no debería pero cuando los desmenuzo me doy cuenta que tienen que ver más conmigo que con los demás. 
Mis problemas actuales son:
-Reacomode de prioridades y lugares. Quiénes están, quiénes son importantes, por quiénes merece uno hacerse problema, quiénes son primordiales, qué cosas son realmente graves y cuáles son nimiedades.
-Qué puedo llegar a decir cuando nazca mi hijo. No sé si voy a poder controlar mis pensamientos. Y en tal caso, debería importarme? Acaso no soy yo la que está "revolucionada"? Lo que más me preocupa es no tener tacto o lo que sería aún peor, callarme y explotar como un sapo.
Mis pensamientos actuales son variados. Van desde:
- "Conseguite una vida propia y no me rompas las pelotas."
- "No quieran lavar culpas o compensar con mi hijo."
Hasta: 
- "Los necesito a todos!!!!"
- "Dejenmé con mi pirulo y mi marido. Go away!"
De las buenas intenciones, no dudo. Temo no saber transmitir mis necesidades y lastimar a los que están alrededor  mío por no saber pedirles qué es lo que necesito y qué ellos me puedan entender. A veces uno quiere ayudar y ayuda desde lo que uno piensa que el otro necesita, sin escuchar el pedido real del otro.Y también temo que en toda esa vuelta de  cuidar a mis allegados, de no ofender, de ponerme histérica por no poder expresarme, de ponerme mal por los que no me entiendan,  me pierda de esos únicos y primerísimos instantes con mi bebé y mi marido. Me preocupo por acomodar todo para crear ese momento perfecto y sin darme cuenta, me lo pierdo. Quizás lo mejor sea enfocarme en ese instante en el que nos miremos por primera vez y que todo lo demás fluya como tenga que fluir y se acomode sólo...

[Marido lee y dice: "Veo que me escuchás. El tema es que lo hagás."]
La puta! Tiene razón de nuevo. Es im-ba-ti-ble. Lo bueno es que nos complementamos. Yo le doy todo desordenado y él me lo da todo en una cajita listo para el delivery.

En unos días, les cuento cómo me fue!

Mièrcoles Mudo: 38 semanas.-


jueves, 3 de enero de 2013

Sos vos o soy yo.-

Esa parece que es la conversación que tienen mi sistema digestivo y mi niño dentro del globo enorme que tengo como panza. No sé cómo hacen las mujeres que engordan 20 kilos. Hambre no me falta pero es imposible comer todo lo que desearía o lo que necesitaría. Por ende, no estoy subiendo de peso, sólo algunos gramos. La mesa de fin de año me tentó y el nuevo año lo recibí moderadamente de forma obligatoria. La acidez es la enemiga número uno de mi vida y las horas de sueño son escasas. Todos me aconsejan dormir todo lo que pueda ahora. Y les juro que sería fantástico...si pudiera conciliar el sueño! Parezco un bebé durmiendo cada dos horas. Empiezo a creer firmemente en la siguiente idea: La naturaleza es más sabia que mi voluntad y está regulando mi ciclo de sueño de acuerdo a los horarios de un bebé recién nacido. Y también me está dotando de paciencia. La espera para el obstetra y los monitoreos es laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarga. Después de pasar una tarde a pura espera, decidí ponerme a tono con el libro de Kaz Cooke, "Embarazada". Tan atrasada estaba mi lectura que tuve que retomar la lectura desde la semana 26 estando en la 37. Y me topé con un relato muy gracioso con el cual me sentí muy, pero muy identificada...

"¿Me producen insomnio los calambres de las piernas o percibo esos calambres precisamente porque permanezco despierta gran parte de la noche? Beck dice que hay dos cosas que pueden provocar dolores en la pantorilla: la sangre que circula por las venas o la falta de calcio o de magnesio. En mi caso, probablemente de magnesio, porque tomo calcio como para convertirme en un colmillo. Para el moqueo y la irritación de nariz, me recomienda una dosis especial de ajo y rábano.
-¿Y qué me dices de esta barriga gigante?
- Se normalizará dentro de unas cuantas semanas.
En este momento, mi barriga es una bola enorme. Y el tejido que la sujeta está bastante tirante, como si hubiera vendajes anchos debajo de la piel.
¿He mencionado la acidez de estómago y la indigestión?
El embarazo es una presión absurda para el cuerpo, y ya no estamos acostumbrados a eso. Siempre esperamos que haya alguna pastilla, ejercicio, mantra o palabra que alivie las incomodidad y el dolor. Pero no, en este caso es un dolor puro y simple en el culo (y el resto del cuerpo) durante meses. Lo siento, pero a mí no me parece que sea una experiencia espiritualmente sublime. Es una experiencia profundamente FÍSICA.
La sensación que provocan los movimientos del bebé no es igual para todas. Algunas la perciben como gases, o plumas, o golpecitos suaves. Algunas veces me da la impresión de que alguien está tañendo un ligamento como si probasen la cuerda de un arpa; otras veces es como si tocasen el bongó en mi interior. Todas esas sensaciones todavía son muy tenues. Aunque la barriga parace empezar debajo de las tetas, la parte superior del útero está a la altura del ombligo. Todo lo que tiene encima son órganos desplazados que le hacen sitio.
El periódico de hoy dice que se está utilizando una muñeca dirigida por ordenador para enseñar a los adolescentes cuánto trabajo supone un bebé. Se llevan la muñeca a casa durante el fin de semana. Está programada para llorar de forma constante o varias veces, de noche y de día. Un sonido especial indica con cuánta frecuencia hay que cambiar el pañal, y el alumno debe decidir en qué momentos el bebé necesita comer. Un alumno que tuvo la muñeca durante el fin de semana dijo: Realmente se me han ido las ganas de tener hijos. Pues imaginate el embarazo, cariño." Páginas 246, 247

Por momentos mi cuerpo grita de esta manera: "Sos vos o soy yo!!!" Pero, luego, se amigan. Por un rato, tampoco esperen milagros. Con el milagro de la vida ya es suficiente. ¡Bienvenido nuevo año!