jueves, 18 de julio de 2013

Aprendiendo sin parar.-

Cuando escribo el título de esta entrada, lo primero que se me viene a la mente es todo lo que mi nene está aprendiendo. Es una esponja. Cada día nos sorprendemos de todo lo que hace este chiquitito. Sin embargo, la que más está teniendo que aprender soy yo. Cuando pienso que todo está bajo control, sale algo nuevo y a adaptarse de nuevo. Y no saben lo que me cuesta! Hoy me di cuenta o me hicieron dar cuenta mejor dicho que hay algunas premisas que no debo olvidar ante cada nuevo día:

-No hay que dar nada por sentado. Lo que hasta ayer funcionaba, hoy puede dejar de hacerlo. Ese videito que lo atrapaba probablemente ya haya dejado de gustarle. La flexibilidad ante todo. (Mi ser estructurado la está pasando muy mal.)

-Cada vez que se duerma y te sientes en la compu o agarres un libro, antes DESCONECTA EL TELÉFONO. Es infalible, parece que estuviera en un reality y cuando me dedico dos minutos a hacer algo para mí, escucho la músiquita del inalámbrico.

-Los chicos son una caja de sorpresas. Los planes siempre son en condicional.

-No todo tiene una razón. Cuando mi hijo cambia de conducta, me agarra una desesperación en la que entramos en una crisis conjunta. Quizás es sólo un mal día o se viene algún cambio.

- Y lo más importante, aunque nos sorprendamos de sus proezas y habilidades, todavía es un bebé de 6 meses que apenas tiene conciencia de sí mismo y como puede se comunica. Muchas veces ni él sabe lo que desea o lo que le pasa.

Aunque parezca una pavada, todas estas cosas juntas día a día por momentos, son agobiantes. Lo bueno es mantener el eje, no corrernos del camino e ir adaptándonos a sus necesidades.

Buen fin de semana y gracias por leerme!

viernes, 5 de julio de 2013

Coming back!

Y aquí estoy, nuevamente!!! No sé cuánto hace que no escribo...puff. Meses, seguro! Tenía abandonado este espacio que tanto bien me hizo durante mi embarazo. Entre los quehaceres de la casa, mi Chiquitín, mis intentos superfluos por tratar de leer una saga (a mí sola se me ocurre!!!), un poco de estudio para cuando vuelva a trabajar, las visitas, mi marido, la adaptación, la teta, los pañales y la mar en coche, de un día para otro dejé de escribir. Y en parte también porque me siento tan llena, tan feliz, tan completa que pocas eran las cosas que se me ocurrían para relatar. Y generalmente mis relatos son quejas. Este fue mi espacio de catarsis ante mi revolución hormonal durante 9 meses. Y me sentí perdida, sin nada que contar. No sabía o, mejor dicho, no sé muy bien cómo poner en palabras tanta felicidad junta. Demás está decir que tomarme un momento para mí no sólo se complica por el nene sino porque me cuesta permitirmelo también. 
Sin embargo, estaba tratando de dormir la siesta con mi gordo y mi marido, que está de vacaciones (Gracias, Dios!), y daba vueltas, vueltas y me dije: Sí, tengo muchas cosas que contar. Buenas, malas, divertidas. Y pensé: Es momento de hacer justicia. Debo retomar ese espacio. Y bue, aquí estoy. Sin saber muy bien qué contar o por dónde empezar, pero recuperando un espacio. Algunas de las cosas que solía hacer antes que mi pequeñín se adueñara completamente de nuestras vidas. 
El gordo ya está por cumplir 6 meses. Unos increíbles meses. Del primer mes, tengo vagos recuerdos y sensaciones. A decir verdad, no entendía nada. A mi mente vienen estas palabras: calor, cansancio, confusión. No me voy a olvidar nunca de cómo transpiré ese Enero! Y de todas las veces que transportamos el colchón al comedor para aprovechar el aire acondicionado. Pero todo se fue poniendo más lindo a partir del segundo mes. Ya estaba más acomodada, un poquito más aliviada. Aunque los cólicos de mi bebé eran un problema, ya tenia más idea de qué hacer con esa bolita que tenía entre mis brazos. En el tercer mes, tiré la toalla y pedí ayuda a mi madre y a mi suegra (dos divinas totales). Me había resistido, quería hacer todo sola (los que me leen de antes saben lo testaruda que puedo ser), pero despertarme cada 3 horas hacía tres meses, me estaba aniquilando. Pero bueno, necesitaba demostrarme a mí misma que podía. Debo reconocer que fue un alivio, comenzé a disfrutar más del gordo y de mi marido también. Esas visitas semanales fueron no sólo una ayuda sino una compañía inmensa. Las esperaba no sólo para que poder ocuparme de otras cosas sino para charlar, para compartir un mate, dudas, una palabra de aliento, un mimo. Dos grosas a las que mi hijo ama profundamente. Y a partir de ahí también empezaron las morisquetas del gordo, las fotos a mi marido con las hazañas logradas. Las visitas con otros bebés de su edad. También tengo a mi lado a mi amiga que tuvo a su nena con unos días de diferencia. Hasta hace una semana teníamos un día en la semana en el que nos juntábamos con los peques e intercambiabamos experiencias. Y así profundizé un lazo, encontré una par con la cual compartir experiencias, dudas, culpas, risas. Y así llegó el cuarto mes, en un abrir y cerrar de ojos. Comprando ropa, acondicionando la casa, sacando al nene de nuestra habitación, empezando a dormir 5 horas de corrido, retomando fútbol. Volví a jugar en Ferro Fem y así encontramos con mi marido una actividad que nos une. Son un grupo de personas maravillosas y mi marido un genio enseñándome tácticas, buscándome videos. Muy divertido todo. Soy un queso pero la paso genial. Y acá estamos cursando el quinto mes, preparándome para volver a trabajar en tres semanas y a dos semanas de arrancar con la comida. Va a ser duro volver pero como siempre nos vamos a ir adaptando.
Y en pocas palabras, eso es todo. Cambio tras cambio, bellos momentos por doquier, dudas también.
Prometo volver prontito.-

martes, 12 de febrero de 2013

Chau Carnaval, Hola Maldita semana.-

Hoy mi post no es muy florido que digamos. De color tiene gris. No es que haya pasado nada malo, pero yo me siento así. 
Después de estar cuatro días juntos los tres por el feriado de Carnaval, mi marido vuelve al trabajo y arranca una temporada de tres semanas en las que va a estar fuera de casa por catorce horas. Tiene que cubrir un puesto y el horario es de 6 a 18. En dinero nos beneficia, claramente. Son horas extras que económicamente nos viene bien. Sin embargo, estos cuatro días se fueron volando en visitas, pañales, sueño, limpieza y charlas. Si yo estoy así, no me quiero imaginar lo que siente él. Amo esta familia que armamos. Me hacen tan feliz! Todo el tiempo que pueda pasar con ellos me parece poco o insuficiente. Espero el fin de semana con desesperación para poder estar juntos y disfrutar de nuestra familia. 
No es que no pueda sola o que nadie me ayude con Pirulino. Pero me cuesta no estar los tres juntos. Mi marido es una pieza fundamental en esta familia. Nos protege, me enseña, me hace fuerte y siempre está al pie del cañòn para ayudar en lo que sea.Soñamos juntos, volamos alto aunque haya algùn tropezón. Me gustaría ser tan fuerte como él. Pero hago lo mejor que puedo!

A respirar hondo y adelante :)

sábado, 9 de febrero de 2013

El dilema de la teta.-

Pirulino ya tiene 20 días. Los 20 días más hermosos, agotadores, felices y agitados de mi vida. Pasó de todo. Un camión pasó. Un camión cargado de emociones, decisiones, aprendizajes y felicidad. Hasta ahora nunca nada ni nadie había logrado desenroscarme de mi maremoto de pensamientos y preocupaciones diarias (yo sé que mi marido debe pensar que eso no cambio, pero yo creo que sí, carajo!). Sin embargo, él logra que el cansancio, el agotamiento y mis enojos se desvanezcan por completo cuando se refleja paz y tranquilidad en su carita cada vez que duerme o nos regala una sonrisa. Siento que hasta ahora me hice problema por tantas pavadas! Tener un hijo me dio paz mental. Sí, aunque llore por momentos, sienta culpa o crea que no rindo todo lo mejor que podría rendir. Lo único que turba mi paz mental es la teta. La bendita y alabada teta.
Como siempre me pasa, voy contra la corriente y me pasa todo lo contrario de lo que dicen los libros. En uno de ellos leí lo siguiente: "Amamantar brinda sensación de relajación, debido al efecto de la hormona Prolactina segregada durante la lactancia." Que los autores me disculpen pero amamantar me hizo descubrir la poca paciencia que tengo y que ya no nos regimos por horarios convencionales, sino por "horarios teta". Nunca pensé que dar la teta fuera tan desgastante. Este chico no sòlo succiona leche, me chupa energía con cada toma. Convengamos que toma cada dos horas y algunas veces está tendiendo a tomar cada tres o cuatro horas. Como me dijo una compañera de trabajo, para los varones la teta es una ensalada, mientras que la leche comprada es un bife con fritas. Y tiene razón. Por suerte de noche toma cada tres ahora porque ya no daba más! 
Lo más confuso de todo este asunto de la teta y el provechito (el provechito es mi pesadilla) es cada cuánto y por cuánto tiempo. Algunos dicen a libre demanda (en mi caso, cada hora y media ponele), otros me dicen que subió mucho de peso así que cada tres. Después algunos doctores dicen que la teta tarda en llenarse nuevamente una hora y media y otros aseguran que siempre hay. La verdad me volví loca y como acá es verano, es dificilísimo conseguir un pediatra de cabecera porque todos están de vacaciones y los que no se fueron, están atestados de gente. Después, me dieron una dieta para producir más y mejor leche. Una dieta que imagino puede hacer Angelina Jolie con su séquito de criadas acunando al niño, limpiando la casa, haciendo las compras:
-Tomar 4 lts de líquido por día.
-Tomar granola dos veces al día.
- 4 comidas diarias y misma cantidad de colaciones.
-Ingerir levadura de cerveza.
- (Esta es mi preferida) Dormir una siesta entre las 20hs y 21 hs.
Lo intenté, pero me fue imposible acordarme de todo y a la vez, hacerme cargo de la casa y de Pirulino. Por ende, fui probando, intenté armarle una rutina, lo dejo como máximo 20 minutos en cada teta y parece que va resultando. Ya no regurgita tanto y le cuesta menos hacer provechito (mi hijo NO eructaba y menos cuando quedaba frito después de la toma). 
Por lo tanto, la leche materna es saludable, rica y tiene el equilibrio justo de nutrientes. Es lo mejor. Y es reconfortante saber que tu "producción" alimenta tan bien a tu hijo. Ahora...a mí no me relaja (soy inquieta) y el culto a la teta me pone un poco nerviosa cuando viene de aquellos que nunca amamantaron. Y sí! Tengo derecho a quejarme también, no? Aunque elija amamantar. Las tetas chorrean, duelen, arden y ni te cuento a la noche cuando estás dormida!
Peeeeero... saben qué? Todo este bendito dilema de la teta se esfuma en un segundo cuando lo veo sonreìr, llenito y con el orgullo de saber que el esfuerzo rindió sus frutos.

No se vayan sin comentar!

domingo, 27 de enero de 2013

Y llegó mi Pirulino...3.300kg de puro amor.-

Y por fin, llegó el momento luego de 9 meses de espera. Ese instante tan ansiado durante tantos meses. Y como no podía ser de otra manera lo hizo de forma triunfal y protagónica...Así arribó al mundo mi Pequeño Dragoncito (según el horóscopo chino, tengo un niño dragón que le gusta imponerse y eso quedó clarísimo!). Paso a contarles.
Hace mucho tiempo mi marido y yo teníamos ganas de ir a ver un musical. Nunca habíamos ido a ninguno. Por falta de tiempo, dinero, por olvidarnos de algún estreno y otras excusas siempre perdimos la oportunidad de ir a uno. Justamente el 16 de enero se estrenaba "El Retrato de Dorian Gray" y como el obstetra me dijo que todo estaba muy tranquilo decidimos arriesgarnos y sacar las entradas para el viernes 18. Yo cruzaba los dedos para que nos deje llegar a la fecha. Y como imagino se habrán dado cuenta mi chiquitito (fiel a su estilo de estrella Hollywoodense) decidió elegir ese preciso instante, a la hora que justo empezaba la obra para salir de su caparazón. Comenzé con dolores a las 18 hs pero como no eran muy fuertes y ese día justo había ido al obstetra y no me dijo "Hija mía, estás por parir", yo le dí para adelante. Antes de la obra nos encontrábamos con mi papá a tomar un café y, ni lerda ni perezosa, le di las instrucciones de lo que tenía que ir a buscar si no llegábamos a estar en casa cuando entraba en trabajo de parto (viva la piba, eh?). Ya a las 20hs empezé a sentir contracciones bastante fuertes y seguidas e inclinarme hacia adelante se estaba tornando una tarea algo difícil, pero siguiendo con mi testarudez, me dije "Hasta que no se cumplan las dos horas de contracciones cada 5 min como me dijeron en el curso, yo no me muevo de aquí." Y así partimos al teatro. Cuando vi las escaleras para subir a la platea, confieso que casi más me muero pero las subí, me senté y le dije a mi marido "Empezemos a controlar las contracciones." Él sacó su celular, encendió el contador de contracciones (estaba todo fríamente calculado, por si no lo notaron) y mientras mirábamos la obra, yo veía que las contracciones eran cada dos minutos. Hasta que a las 22hs tomé coraje y dije " Vayamos ahora porque más tarde no sé si llego a bajar las escaleras." Nos tomamos un taxi y partimos hacia el hospital. Yo sólo rogaba porque no fuera una falsa alarma porque no me quería ir con esos dolores a casa o pensar que podía ser mucho peor. Llegamos, y en cuanto me pusieron el monitoreo y me revisaron, el Pequeño Dragón dijo "Acá me quedo yo." Me internaron a las 00, traté de respirar como pude, tranquilizándome lo más que podía. Mi marido no podía más de verme sufrir pero yo quería ser fuerte y hacer las cosas bien. La última hora fue terrible. Quería evitar gritar para no parecer una loca desquiciada pero ya no me podía contener. Temblaba del dolor cuando me revisaron por última vez. Y por fin la doctora dijo " Ya está viniendo el anestesista para darte le peridural. Te rompo la bolsa y vamos." OH SI!!!!!Juro que esos minutos hasta que llegó el anestesista, no aguantaba más. Pensé que no iba a poder. Terminé mordiendo a mi marido en la panza ( no sé cómo hice) y gritando Perdón, perdón!!! A todo esto, él estaba llorando a moco tendido o aguantaba. No recuerdo muy bien. Me vinieron a buscar y a las 3.20 se terminó el dolor. Estaba tan agotada que me quedé medio dormida apenas me sentí más aliviada.Y ahí en unos 10 pujos (calculo), salió mi Pirulino a las 4.06. Todo peludito, violetita, y llorando como un desquiciado. Y esucharlo llorar fue lo mejor que me pasó en la vida. Ya estaba tranquila. Tenía pánico de que no pueda respirar. Lo ví, nos dimos un beso con mi marido y allí partieron mis dos reyes. Cuando llegué a mi habitación, los vi juntitos. Mi Pequeño Dragón estaba en brazos de su papá y a él se lo veía tan seguro. Y ahí supe que no me había equivocado. Que había elegido al hombre apropiado, que se la bancó a mi lado, que nos daba esa seguridad que uno siempre intenta lograr como familia, que sufre y ríe con nosotros. A los días me di cuenta que el dolor, las quejas, el cansancio, los comentarios inapropiados, los pensamientos retorcidos, PREocuparse tanto pasa a segundo plano. Cuando lo ves reir, cuando hace alguna mueca, cuando lo vestís, incluso cuando te agota, este pequeño ser me daba una paz mental inexplicable. Quizás empiezen otros problemas, pero otros con seguridad se acaban. El sentido de la vida te cae por completo en un segundo. 
Como dice Jorge Drexler, al final del camino, nos daremos cuenta si valió la pena lo vivido.
Definitivamente, sí.