martes, 12 de febrero de 2013

Chau Carnaval, Hola Maldita semana.-

Hoy mi post no es muy florido que digamos. De color tiene gris. No es que haya pasado nada malo, pero yo me siento así. 
Después de estar cuatro días juntos los tres por el feriado de Carnaval, mi marido vuelve al trabajo y arranca una temporada de tres semanas en las que va a estar fuera de casa por catorce horas. Tiene que cubrir un puesto y el horario es de 6 a 18. En dinero nos beneficia, claramente. Son horas extras que económicamente nos viene bien. Sin embargo, estos cuatro días se fueron volando en visitas, pañales, sueño, limpieza y charlas. Si yo estoy así, no me quiero imaginar lo que siente él. Amo esta familia que armamos. Me hacen tan feliz! Todo el tiempo que pueda pasar con ellos me parece poco o insuficiente. Espero el fin de semana con desesperación para poder estar juntos y disfrutar de nuestra familia. 
No es que no pueda sola o que nadie me ayude con Pirulino. Pero me cuesta no estar los tres juntos. Mi marido es una pieza fundamental en esta familia. Nos protege, me enseña, me hace fuerte y siempre está al pie del cañòn para ayudar en lo que sea.Soñamos juntos, volamos alto aunque haya algùn tropezón. Me gustaría ser tan fuerte como él. Pero hago lo mejor que puedo!

A respirar hondo y adelante :)

sábado, 9 de febrero de 2013

El dilema de la teta.-

Pirulino ya tiene 20 días. Los 20 días más hermosos, agotadores, felices y agitados de mi vida. Pasó de todo. Un camión pasó. Un camión cargado de emociones, decisiones, aprendizajes y felicidad. Hasta ahora nunca nada ni nadie había logrado desenroscarme de mi maremoto de pensamientos y preocupaciones diarias (yo sé que mi marido debe pensar que eso no cambio, pero yo creo que sí, carajo!). Sin embargo, él logra que el cansancio, el agotamiento y mis enojos se desvanezcan por completo cuando se refleja paz y tranquilidad en su carita cada vez que duerme o nos regala una sonrisa. Siento que hasta ahora me hice problema por tantas pavadas! Tener un hijo me dio paz mental. Sí, aunque llore por momentos, sienta culpa o crea que no rindo todo lo mejor que podría rendir. Lo único que turba mi paz mental es la teta. La bendita y alabada teta.
Como siempre me pasa, voy contra la corriente y me pasa todo lo contrario de lo que dicen los libros. En uno de ellos leí lo siguiente: "Amamantar brinda sensación de relajación, debido al efecto de la hormona Prolactina segregada durante la lactancia." Que los autores me disculpen pero amamantar me hizo descubrir la poca paciencia que tengo y que ya no nos regimos por horarios convencionales, sino por "horarios teta". Nunca pensé que dar la teta fuera tan desgastante. Este chico no sòlo succiona leche, me chupa energía con cada toma. Convengamos que toma cada dos horas y algunas veces está tendiendo a tomar cada tres o cuatro horas. Como me dijo una compañera de trabajo, para los varones la teta es una ensalada, mientras que la leche comprada es un bife con fritas. Y tiene razón. Por suerte de noche toma cada tres ahora porque ya no daba más! 
Lo más confuso de todo este asunto de la teta y el provechito (el provechito es mi pesadilla) es cada cuánto y por cuánto tiempo. Algunos dicen a libre demanda (en mi caso, cada hora y media ponele), otros me dicen que subió mucho de peso así que cada tres. Después algunos doctores dicen que la teta tarda en llenarse nuevamente una hora y media y otros aseguran que siempre hay. La verdad me volví loca y como acá es verano, es dificilísimo conseguir un pediatra de cabecera porque todos están de vacaciones y los que no se fueron, están atestados de gente. Después, me dieron una dieta para producir más y mejor leche. Una dieta que imagino puede hacer Angelina Jolie con su séquito de criadas acunando al niño, limpiando la casa, haciendo las compras:
-Tomar 4 lts de líquido por día.
-Tomar granola dos veces al día.
- 4 comidas diarias y misma cantidad de colaciones.
-Ingerir levadura de cerveza.
- (Esta es mi preferida) Dormir una siesta entre las 20hs y 21 hs.
Lo intenté, pero me fue imposible acordarme de todo y a la vez, hacerme cargo de la casa y de Pirulino. Por ende, fui probando, intenté armarle una rutina, lo dejo como máximo 20 minutos en cada teta y parece que va resultando. Ya no regurgita tanto y le cuesta menos hacer provechito (mi hijo NO eructaba y menos cuando quedaba frito después de la toma). 
Por lo tanto, la leche materna es saludable, rica y tiene el equilibrio justo de nutrientes. Es lo mejor. Y es reconfortante saber que tu "producción" alimenta tan bien a tu hijo. Ahora...a mí no me relaja (soy inquieta) y el culto a la teta me pone un poco nerviosa cuando viene de aquellos que nunca amamantaron. Y sí! Tengo derecho a quejarme también, no? Aunque elija amamantar. Las tetas chorrean, duelen, arden y ni te cuento a la noche cuando estás dormida!
Peeeeero... saben qué? Todo este bendito dilema de la teta se esfuma en un segundo cuando lo veo sonreìr, llenito y con el orgullo de saber que el esfuerzo rindió sus frutos.

No se vayan sin comentar!

domingo, 27 de enero de 2013

Y llegó mi Pirulino...3.300kg de puro amor.-

Y por fin, llegó el momento luego de 9 meses de espera. Ese instante tan ansiado durante tantos meses. Y como no podía ser de otra manera lo hizo de forma triunfal y protagónica...Así arribó al mundo mi Pequeño Dragoncito (según el horóscopo chino, tengo un niño dragón que le gusta imponerse y eso quedó clarísimo!). Paso a contarles.
Hace mucho tiempo mi marido y yo teníamos ganas de ir a ver un musical. Nunca habíamos ido a ninguno. Por falta de tiempo, dinero, por olvidarnos de algún estreno y otras excusas siempre perdimos la oportunidad de ir a uno. Justamente el 16 de enero se estrenaba "El Retrato de Dorian Gray" y como el obstetra me dijo que todo estaba muy tranquilo decidimos arriesgarnos y sacar las entradas para el viernes 18. Yo cruzaba los dedos para que nos deje llegar a la fecha. Y como imagino se habrán dado cuenta mi chiquitito (fiel a su estilo de estrella Hollywoodense) decidió elegir ese preciso instante, a la hora que justo empezaba la obra para salir de su caparazón. Comenzé con dolores a las 18 hs pero como no eran muy fuertes y ese día justo había ido al obstetra y no me dijo "Hija mía, estás por parir", yo le dí para adelante. Antes de la obra nos encontrábamos con mi papá a tomar un café y, ni lerda ni perezosa, le di las instrucciones de lo que tenía que ir a buscar si no llegábamos a estar en casa cuando entraba en trabajo de parto (viva la piba, eh?). Ya a las 20hs empezé a sentir contracciones bastante fuertes y seguidas e inclinarme hacia adelante se estaba tornando una tarea algo difícil, pero siguiendo con mi testarudez, me dije "Hasta que no se cumplan las dos horas de contracciones cada 5 min como me dijeron en el curso, yo no me muevo de aquí." Y así partimos al teatro. Cuando vi las escaleras para subir a la platea, confieso que casi más me muero pero las subí, me senté y le dije a mi marido "Empezemos a controlar las contracciones." Él sacó su celular, encendió el contador de contracciones (estaba todo fríamente calculado, por si no lo notaron) y mientras mirábamos la obra, yo veía que las contracciones eran cada dos minutos. Hasta que a las 22hs tomé coraje y dije " Vayamos ahora porque más tarde no sé si llego a bajar las escaleras." Nos tomamos un taxi y partimos hacia el hospital. Yo sólo rogaba porque no fuera una falsa alarma porque no me quería ir con esos dolores a casa o pensar que podía ser mucho peor. Llegamos, y en cuanto me pusieron el monitoreo y me revisaron, el Pequeño Dragón dijo "Acá me quedo yo." Me internaron a las 00, traté de respirar como pude, tranquilizándome lo más que podía. Mi marido no podía más de verme sufrir pero yo quería ser fuerte y hacer las cosas bien. La última hora fue terrible. Quería evitar gritar para no parecer una loca desquiciada pero ya no me podía contener. Temblaba del dolor cuando me revisaron por última vez. Y por fin la doctora dijo " Ya está viniendo el anestesista para darte le peridural. Te rompo la bolsa y vamos." OH SI!!!!!Juro que esos minutos hasta que llegó el anestesista, no aguantaba más. Pensé que no iba a poder. Terminé mordiendo a mi marido en la panza ( no sé cómo hice) y gritando Perdón, perdón!!! A todo esto, él estaba llorando a moco tendido o aguantaba. No recuerdo muy bien. Me vinieron a buscar y a las 3.20 se terminó el dolor. Estaba tan agotada que me quedé medio dormida apenas me sentí más aliviada.Y ahí en unos 10 pujos (calculo), salió mi Pirulino a las 4.06. Todo peludito, violetita, y llorando como un desquiciado. Y esucharlo llorar fue lo mejor que me pasó en la vida. Ya estaba tranquila. Tenía pánico de que no pueda respirar. Lo ví, nos dimos un beso con mi marido y allí partieron mis dos reyes. Cuando llegué a mi habitación, los vi juntitos. Mi Pequeño Dragón estaba en brazos de su papá y a él se lo veía tan seguro. Y ahí supe que no me había equivocado. Que había elegido al hombre apropiado, que se la bancó a mi lado, que nos daba esa seguridad que uno siempre intenta lograr como familia, que sufre y ríe con nosotros. A los días me di cuenta que el dolor, las quejas, el cansancio, los comentarios inapropiados, los pensamientos retorcidos, PREocuparse tanto pasa a segundo plano. Cuando lo ves reir, cuando hace alguna mueca, cuando lo vestís, incluso cuando te agota, este pequeño ser me daba una paz mental inexplicable. Quizás empiezen otros problemas, pero otros con seguridad se acaban. El sentido de la vida te cae por completo en un segundo. 
Como dice Jorge Drexler, al final del camino, nos daremos cuenta si valió la pena lo vivido.
Definitivamente, sí.

miércoles, 16 de enero de 2013

Anidando.-

Ya no queda mucho más por decir. Anido, empollo (como llamo yo a este etapa) tranquila en casa. Hay días mejores, hay días en los que parece que me hubieran desactivado. Ya no se me da por salir tanto y la verdad, la paso fenomenal en mi hogar. Limpio, ordeno, miro una película, cocino (se me dio por incursionar en las artes culinarias), leo un libro leeeeentamente porque la concentración se me debe haber ido a pasear y yo no me di cuenta, charlo con alguna amiga, con mi familia. También me divierto con las apuestas hechas por la fecha de nacimiento. Siento las pataditas cada vez más suaves de mi pirulo. Hago baños de inmersión. Duermo siestas sin despertador.  Trato de ponerme linda aunque esté en casa porque necesito verme al menos un poco elegante. Y todo eso me inspira. No sé cómo pero me da energías en esos días tediosos, con calor, en los que me siento pesada y le pido a gritos a mi hijo que salga de una vez.
Hoy me acordaba de una frase que decía algo así como "La vida está allá afuera." Y no sé, si está allá afuera, a la vuelta de la esquina o a miles de kilómetros. Está donde nosotros queremos que esté. En un rincón de la casa, en un momento del día, en una sonrisa, en un comentario, en un llamado, en un gesto, en hacer algo que nos guste. Y seguramente la vida no estará siempre en el mismo lugar o tendrá el mismo significado a medida que crecemos. En algún momento de mi vida estuvo en las noches con mis amigos aprovechando cada oportunidad para conocer gente y lugares nuevos. En otro estuvo en mi carrera. Hoy está acá, en mi hogar con mi marido, con mi hijo y con todo lo que se viene.

"La vida no es lo que crees, sino lo que creas." 
Nunca más cierto.

Miércoles Mudo: Panzeando!