miércoles, 16 de enero de 2013

Anidando.-

Ya no queda mucho más por decir. Anido, empollo (como llamo yo a este etapa) tranquila en casa. Hay días mejores, hay días en los que parece que me hubieran desactivado. Ya no se me da por salir tanto y la verdad, la paso fenomenal en mi hogar. Limpio, ordeno, miro una película, cocino (se me dio por incursionar en las artes culinarias), leo un libro leeeeentamente porque la concentración se me debe haber ido a pasear y yo no me di cuenta, charlo con alguna amiga, con mi familia. También me divierto con las apuestas hechas por la fecha de nacimiento. Siento las pataditas cada vez más suaves de mi pirulo. Hago baños de inmersión. Duermo siestas sin despertador.  Trato de ponerme linda aunque esté en casa porque necesito verme al menos un poco elegante. Y todo eso me inspira. No sé cómo pero me da energías en esos días tediosos, con calor, en los que me siento pesada y le pido a gritos a mi hijo que salga de una vez.
Hoy me acordaba de una frase que decía algo así como "La vida está allá afuera." Y no sé, si está allá afuera, a la vuelta de la esquina o a miles de kilómetros. Está donde nosotros queremos que esté. En un rincón de la casa, en un momento del día, en una sonrisa, en un comentario, en un llamado, en un gesto, en hacer algo que nos guste. Y seguramente la vida no estará siempre en el mismo lugar o tendrá el mismo significado a medida que crecemos. En algún momento de mi vida estuvo en las noches con mis amigos aprovechando cada oportunidad para conocer gente y lugares nuevos. En otro estuvo en mi carrera. Hoy está acá, en mi hogar con mi marido, con mi hijo y con todo lo que se viene.

"La vida no es lo que crees, sino lo que creas." 
Nunca más cierto.

Miércoles Mudo: Panzeando!


miércoles, 9 de enero de 2013

Reordenando neuronas.-

Ya creo que en gran parte he superado las incomodidades físicas y las ciruelas disecadas han hecho un gran aporte. Ya queda nada. La nada misma. 20 días como máximo? Según mi obstetra, está todo muy tranquilo y él está perfecto. Sigo rodando como tortuga por momentos o quedo encallada como una ballena en el sillón al llegar la noche pero son sólo momentos. Y en parte, una ya se acostumbra a estas "delicias" del embarazo. Baño con sal moderado, mucha fruta y a pedir ayuda cuando el cuerpo no responde. Ahora queda el cerebro. Mi bendito y preciado órgano que hizo una regresión a los primeros asquerosos y tan cansadores meses del embarazo...
Tengo una mezcla de sensaciones (y situaciones) que me hacen pasar del llanto a la risa, de la ira a la comprensión, y así podría seguir hasta que mi hijo tenga 8 años por lo menos (y hasta que el santo de mi marido respire profundo por décimacuarta vez, me miré y me diga "A ver, gorda..."). Básicamente, siento que en algún profundo lugar de mi existencia, estoy acomodandomé o preparándome para este nuevo rol que todavía no empezó. Y obviamente, como mi mente es tan intricada lo manifiesta de una manera sutil desviando la atención hacia lugares que no debería pero cuando los desmenuzo me doy cuenta que tienen que ver más conmigo que con los demás. 
Mis problemas actuales son:
-Reacomode de prioridades y lugares. Quiénes están, quiénes son importantes, por quiénes merece uno hacerse problema, quiénes son primordiales, qué cosas son realmente graves y cuáles son nimiedades.
-Qué puedo llegar a decir cuando nazca mi hijo. No sé si voy a poder controlar mis pensamientos. Y en tal caso, debería importarme? Acaso no soy yo la que está "revolucionada"? Lo que más me preocupa es no tener tacto o lo que sería aún peor, callarme y explotar como un sapo.
Mis pensamientos actuales son variados. Van desde:
- "Conseguite una vida propia y no me rompas las pelotas."
- "No quieran lavar culpas o compensar con mi hijo."
Hasta: 
- "Los necesito a todos!!!!"
- "Dejenmé con mi pirulo y mi marido. Go away!"
De las buenas intenciones, no dudo. Temo no saber transmitir mis necesidades y lastimar a los que están alrededor  mío por no saber pedirles qué es lo que necesito y qué ellos me puedan entender. A veces uno quiere ayudar y ayuda desde lo que uno piensa que el otro necesita, sin escuchar el pedido real del otro.Y también temo que en toda esa vuelta de  cuidar a mis allegados, de no ofender, de ponerme histérica por no poder expresarme, de ponerme mal por los que no me entiendan,  me pierda de esos únicos y primerísimos instantes con mi bebé y mi marido. Me preocupo por acomodar todo para crear ese momento perfecto y sin darme cuenta, me lo pierdo. Quizás lo mejor sea enfocarme en ese instante en el que nos miremos por primera vez y que todo lo demás fluya como tenga que fluir y se acomode sólo...

[Marido lee y dice: "Veo que me escuchás. El tema es que lo hagás."]
La puta! Tiene razón de nuevo. Es im-ba-ti-ble. Lo bueno es que nos complementamos. Yo le doy todo desordenado y él me lo da todo en una cajita listo para el delivery.

En unos días, les cuento cómo me fue!

Mièrcoles Mudo: 38 semanas.-


jueves, 3 de enero de 2013

Sos vos o soy yo.-

Esa parece que es la conversación que tienen mi sistema digestivo y mi niño dentro del globo enorme que tengo como panza. No sé cómo hacen las mujeres que engordan 20 kilos. Hambre no me falta pero es imposible comer todo lo que desearía o lo que necesitaría. Por ende, no estoy subiendo de peso, sólo algunos gramos. La mesa de fin de año me tentó y el nuevo año lo recibí moderadamente de forma obligatoria. La acidez es la enemiga número uno de mi vida y las horas de sueño son escasas. Todos me aconsejan dormir todo lo que pueda ahora. Y les juro que sería fantástico...si pudiera conciliar el sueño! Parezco un bebé durmiendo cada dos horas. Empiezo a creer firmemente en la siguiente idea: La naturaleza es más sabia que mi voluntad y está regulando mi ciclo de sueño de acuerdo a los horarios de un bebé recién nacido. Y también me está dotando de paciencia. La espera para el obstetra y los monitoreos es laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarga. Después de pasar una tarde a pura espera, decidí ponerme a tono con el libro de Kaz Cooke, "Embarazada". Tan atrasada estaba mi lectura que tuve que retomar la lectura desde la semana 26 estando en la 37. Y me topé con un relato muy gracioso con el cual me sentí muy, pero muy identificada...

"¿Me producen insomnio los calambres de las piernas o percibo esos calambres precisamente porque permanezco despierta gran parte de la noche? Beck dice que hay dos cosas que pueden provocar dolores en la pantorilla: la sangre que circula por las venas o la falta de calcio o de magnesio. En mi caso, probablemente de magnesio, porque tomo calcio como para convertirme en un colmillo. Para el moqueo y la irritación de nariz, me recomienda una dosis especial de ajo y rábano.
-¿Y qué me dices de esta barriga gigante?
- Se normalizará dentro de unas cuantas semanas.
En este momento, mi barriga es una bola enorme. Y el tejido que la sujeta está bastante tirante, como si hubiera vendajes anchos debajo de la piel.
¿He mencionado la acidez de estómago y la indigestión?
El embarazo es una presión absurda para el cuerpo, y ya no estamos acostumbrados a eso. Siempre esperamos que haya alguna pastilla, ejercicio, mantra o palabra que alivie las incomodidad y el dolor. Pero no, en este caso es un dolor puro y simple en el culo (y el resto del cuerpo) durante meses. Lo siento, pero a mí no me parece que sea una experiencia espiritualmente sublime. Es una experiencia profundamente FÍSICA.
La sensación que provocan los movimientos del bebé no es igual para todas. Algunas la perciben como gases, o plumas, o golpecitos suaves. Algunas veces me da la impresión de que alguien está tañendo un ligamento como si probasen la cuerda de un arpa; otras veces es como si tocasen el bongó en mi interior. Todas esas sensaciones todavía son muy tenues. Aunque la barriga parace empezar debajo de las tetas, la parte superior del útero está a la altura del ombligo. Todo lo que tiene encima son órganos desplazados que le hacen sitio.
El periódico de hoy dice que se está utilizando una muñeca dirigida por ordenador para enseñar a los adolescentes cuánto trabajo supone un bebé. Se llevan la muñeca a casa durante el fin de semana. Está programada para llorar de forma constante o varias veces, de noche y de día. Un sonido especial indica con cuánta frecuencia hay que cambiar el pañal, y el alumno debe decidir en qué momentos el bebé necesita comer. Un alumno que tuvo la muñeca durante el fin de semana dijo: Realmente se me han ido las ganas de tener hijos. Pues imaginate el embarazo, cariño." Páginas 246, 247

Por momentos mi cuerpo grita de esta manera: "Sos vos o soy yo!!!" Pero, luego, se amigan. Por un rato, tampoco esperen milagros. Con el milagro de la vida ya es suficiente. ¡Bienvenido nuevo año!




lunes, 24 de diciembre de 2012

Hormones revolution at Xmas! .-

Ya estamos en la semana 35/36. Todo un logro haber llegado a esta etapa con mi marido a mi lado todavía y sin los pies hinchados (más que nada teniendo en cuenta los 50º de sensación térmica del día de hoy). Y es todo un logro porque no sólo se juntan las ganas de tus allegados de verte y acompañarte sino las reuniones de fin de año. Nunca entiendo por qué si no nos vemos asiduamente durante el año tenemos que hacer lo imposible para vernos con todos en dos semanas. Misterios de la vida misma. O no. Calculo que a cada uno le pega de una manera distinta cerrar otro año más y nos ponemos sentimentales dejando de lado la rutina y haciéndonos el tiempo para ver a aquellos que queremos. Yo me quejo de estas corridas y este año con esta panza más que nunca pero la realidad es que me gusta. Me gusta esto de armar el arbolito, la ilusión de los nenes esperando a Papá Noel, juntarnos a comer, descubrir qué me van a regalar. Y eso es para mí la Navidad. Ilusión, reunión, más allá de los motivos religiosos que en mi caso no cuentan. Y eso es lo que me gustaría transmitirle a  mi hijo. Que es un momento para juntarnos, ilusionarnos, olvidarnos de las penas o las diferencias y pasar un buen momento juntos. Cada uno a su manera. Unos por la llegada del niño Jesús, otros con motivos comerciales, a otros no les gusta. Pero con algo de magia y respeto. Y todos estos pensamientos y reuniones vinieron acompañados de una dosis brutal de realidad en la que me di cuenta de dos cosasque parecen obvias pero no lo son:

*Este chico va a tener que salir por algún lado. Sí, mi pochola. 

*Pasé a pertenecer a otro grupo social: El de los padres jóvenes con hijos.

Todo esto trajo sus consecuencias, a saber:

-"Ya todos me miran distinto. A vos te siguen viendo igual." A mi marido con cara de compunjida.

-"Parezco una gallina empollando a la cual todos trasladan de acá para allá."

-"Encima que estoy limitada, no hago nada de lo que me gusta!!! Vos sí, vos podés!!!" Respuesta: "Estuve una tarde en una plaza nomás. No hice nada loco."

-"No me puedo comprar lo que me gusta, quiero saltar y no puedo, me siento horrible!!!!" Rompiendo en llanto.

-"Yo quiero que me dopen y que el pibe haya salido." Con cara entre seria y de pánico.

Claramente, una vez que pasó la crisis y acepté el cambio, seguí disfrutando de las pataditas de mi pirulo que en cualquier momento me va a expulsar el arrolladito navideño por la boca. Todo cambia, todo se termina. Y sigo creciendo, feliz de mis decisiones, de mis cambios. Porque no se puede sumar sin restar. Sin embargo, esta resta me da un resultado excelente, redondo. El que siempre soñé...

Feliz Navidad :)

sábado, 15 de diciembre de 2012

8 meses: Everybody went bananas.

Y aquí me tienen terminando la semana 33 y empezando mi licencia por maternidad. Creo que estas últimas tres semanas fueron las más bizarras de todo el embarazo. No sólo por las cosas que me sucedieron (muchas) sino por las conjeturas y el pánico general ante un parto prematuro inminente fundado en...que estoy muy panzona, ponele? 
Estos fueron los comentarios que llegaron al podio:

1º Puesto: "No llegas al 15." Leasé de Diciembre. Momento en el que detenía mis actividades laborales. Todo esto era acompañado por un movimiento de cabeza a ambos lados con un dejo de pena en la mirada.

2º Puesto: "Andá a tu casa. Vas a tener el pibe acá."

3º Puesto: "Ese chico no llega a término."

El último era bastante alentador comparado con los otros. Insisto que todo esto estuvo basado en nada porque mis ecografìas no hablan de parto prematuro, estoy bien de peso, no tengo retención de líquido y estoy bastante ágil. Recalco la agilidad certificada por el chino de mi cuadra que quiso alcanzarme la leche que me había olvidado y cuando volví me dijo:
"Ute caminar rápido. Salir y ya no taba."
Calculo que a la ansiedad de mis allegados, padres, amigos y compañeros se le sumaron las altas temperaturas, los cortes de luz (que no ayudaron en absoluto), fin de año (juro que en un momento me vi pariendo en plena Nochebuena con todos a mi alrededor en un estado de pánico profundo), la nube tóxica (sí, tuvimos una nube tóxica), las inundaciones y el hecho de que no tengo una pancita mini. 
Los que todavía no parecieron enterarse de mi estado y claramente piensan que me comí una sandía entera o estoy hinchada (ponele) son algunos de los viajeros del bondi nuestro de cada día. Les regalo uno de los tantos momentos maravillosos que vivo cada mañana.
Situación: El bondi iba con todos sus asientos ocupados y una persona parada en el fondo del mismo. En el primer asiento iba una señora con una nena de unos siete años aproximadamente que llevaba su mochila escolar. Como nadie atinó a cederme un asiento, le pregunto a la mujer si me lo podría dar y obtengo la siguiente reacción: Escaneo de todo mi cuerpo y cara de interrogación. Le explico a la señora que estoy embarazada por si no le había quedado claro después del escaneo corporal y de ver mi panza de 7 meses. La misma me contesta: "Es que no puedo dejar a la nena sola...No sé..." Bueno, gracias señora. No importa. Encaro para las señoras cincuentonas de la segunda fila de asientos que se estaban haciendo las distraídas cuando la dama en cuestión se levanta y finalmente me cede su lugar. Sin embargo, esto no termina ahí. A las dos cuadras la señora se levanta con su hija. Yo pensé que era una obse, en fin. Fue. Pero a mitad de camino se sube una chica embarazada , pelea por su asiento y las susodichas del segundo asiento dicen "Qué barbaridad! Nadie se levanta eh!" ( Y ustedes, lindas????). A tan sólo dos cuadras de bajarme sube una mujer con un nene en brazos, todos haciéndose los zonzos, el colectivo lleno hasta la manija y una embarazada (yo) le da el asiento a la señora. 
Realmente no sé si hay mujeres que no fueron madres y les importa un rabano, si hay hombres que nunca tuvieron una embarazada en la familia o todos somos tan individualistas que nos resbala lo que le pase al de al lado. 
Para un lado o para el otro lado, everybody went bananas!